Del ejercicio académico a la siembra del árbol.

En el área experimental “Las Cuevas” donde se concreta el interesante proyecto integral entre el CUM Urbano Noris y el Centro de  Pioneros Exploradores  Alfredo Díaz se comenzó a vivir una prolongación de las acciones de culminación de estudios, en las carreras de Educación  Primaria y Educación Preescolar, pues los que van defendiendo sus ejercicios de la profesión y trabajo de diploma  se trasladan hacia el complejo agroecológico  que se  levanta en Las Cuevas, los estudiantes egresados, aportan una jornada de trabajo en el organopónico y siembran un árbol el bosque martiano, con una gran significación simbólica que los diferencia de otros tiempos.

Se tratan de acciones propuestas por los mismos estudiantes, ya que consideran que viven un momento único e irrepetible en sus vidas y junto a los múltiples recuerdos dejados en la institución universitaria aspiran a sellar otro, que les permita distinguirse   como los estudiantes que defendieron su proyectos de culminación de estudios en tiempos de coronavirus, en medio de  complejas condiciones y donde el aporte de todos resulta necesario.

Linnet María Del Toro, de la carrera de Educación Preescolar, señala con legítimo orgullo: “… podré contar en mi escuela que formé parte de la primera graduación del CUM Urbano Noris integrado, donde el amor, respeto y la calidad de la enseñanza primó, y que aún en medio de la pandemia de La Covid 19 ese claustro se las arregló para seguir ofreciendo atención a los estudiantes, cumpliendo  con las medidas de distanciamiento social.”       

Para Lisandra  Isaces este un sueño logrado, “siempre había querido venir al área experimental y aportar,  pero ahora  lo he logrado, pude ver el bosque martiano, el organoponico, donde trabajé, el jardín de planta medicinales y el área que se está alistando para el jardín de planta ornamentales  y  flores, además  de sembrar un árbol, en medio de circunstancias difíciles, que para mí son símbolos de voluntad  por lo que me  preocuparé porque  crezca y sea hermoso, y le llamaré esperanza”.

Esta iniciativa volvió a encender la llama de estudiantes que se preparaban en sus casas, con la  interacción con tutores, profes, entidades educativas y universidad a través de redes, y teléfonos, hoy usando naso bucos, cloro  y  el riguroso  aislamiento,  dan su aporte al organopónico para reforzar  al municipio, en lugares claves, pensando que esto quedará grabado en los recuerdos de una generación que seguirá adelante, como ese árbol plantado hoy.

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