En el Centro Universitario de Urbano Noris, se hace rutina ver una pequeña niña de apenas tres años de edad, que acompaña a su padre bien temprano en las faenas del hogar, entrar corriendo en el patio de la institución, con flores silvestres para Martí.
Siempre conversa algo con él, lo halaga, lo acaricia, mientras el padre paciente la espera con orgullo, esta escena que se repite a diario hace que los trabajadores del centro que han podido contemplarla, se sientan conmovidos, y comiencen su jornada laboral, enternecidos.
En esta mañana de forma reservada se ha logrado recopilar algunas imágenes, que revelan la ternura de Gianne Calzadilla, vecina de la Comunidad y que según su padre ya conoce los cuentos de la Edad de Oro, y se identifica con ellos, según se lo permite su corta edad.
Nos acercamos con sutiles interrogantes, a lo que respondió de forma clara, seria y desenvuelta:” El se llama José Martí y hace cuentos lindo para los niños que se portan bien, y es mi abuelo”.
Estas palabras sencillas y sinceras salidas del corazón de una niña de tan corta edad, nos confirma las vivencias de nuestro Apóstol en un pueblo que lo admira y que nunca lo dejará morir, aun cuando lo traten de ultrajar, personas de escasos y malvados pensamientos.
Martí, presente en esta muy nueva generación, que crecerá amando, valorando y actuando como él, y que los convierte ya en futuros martianos.





