Amanecer lluvioso en Urbano Noris, pero lleno de recuerdos y de dignidad, es este 4 de mayo del 2018, cuando hace 40 años familias desesperadas conocieron que Combate de Cassinga había dejado un número considerable de pérdidas de vidas humanas, entre cubanos y hermanos angolanos.
Este acto estuvo presidido por Representantes de Gobierno, del Partido, Combatientes e historiadores, como, Alfredo Díaz Iníguez y Moisés Bernal Salgado, profesor e historiador del Centro Universitario del territorio.
El combatiente internacionalista Fausto Velázquez, cuenta emocionado…Era aún muy joven cuando cumplía mi honrosa misión y recuerdo este día como uno de los más tristes y trágicos de mi vida pues indigna lo que allí pasó, cuando niños y demás presentes, entonaban canciones revolucionarias y reían, de pronto el cielo se llenó de unas telas con bultos y muchos creían que eran caramelos y alimentos que les enviaban. Un alud de bombas de fragmentación arrojadas por aviones comenzaron a explotar, lo que se acompañó de fuego y metralla y la gente huía sin saber dónde ocultarse.
En apenas minutos se sembró el campamento de muerte y refleja un hecho horrendo, acontecido en el sur de Angola el 4 de mayo de 1978, perpetrado por el ejército del régimen racista de Sudáfrica de aquel entonces contra un campamento de refugiados namibios que se encontraban en la comuna de Cassinga, a 250 KM de la frontera internacional de la patria de Agustino Neto. Tan abominable acto genocida cobró la vida de unas 600 personas.
57 internacionalistas de este territorio participaron en el combate y de ellos cayó heroicamente combatiendo, el joven reservista Alfredo Barea Franco cuyos restos regresaron a la patria el 7 de diciembre del 1989 en la Operación Tributo.
Hoy, este Centro de Enseñanza Mixta lleva su nombre y se honra su memoria al igual que a los internacionalistas que compartieron esos días de dolor, a los cuales se les hace entrega de la medalla Conmemorativa 60 Aniversario de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.
Los pioneros emocionados entregan las medallas que con orgullo muestran, luego los presentes acompañan a los familiares en un recorrido hasta el cementerio donde se deposita una ofrenda floral en el panteón de los internacionalistas donde descansan sus restos.



